
En estos bailes en los que, como dice Maien, el hombre propone y la mujer dispone, nosotros notamos bastante (curiosamente la gente que mira no se entera mucho) cuando el tío no tiene ni pajolera (mi caso). Digo visto por un novato, porque los otros chicos eran avezados linderos (el Empollón no cuenta como novato).
Así que eso de salir a bailar por los bares del Caso Viejo sólo puede hacerse con gente muy especial. Con un grupo en el que las chicas que saben te tratan con cariño y aunque ponen cara de perplejidad ante tus desamañados e improvisados pasos, te siguen con una sonrisa, las chicas que saben menos no se amilanan y los otros chicos en vez de competir contigo, te animan y ayudan.
De no haber sido así me hubiese muerto de vergüenza.
¡¡¡Pero la cosa funcionó!!!
Si las relaciones humanas fuesen así siempre viviríamos en un mundo mejor.
¡¡¡ Adelante bailarines a conquistar el mundo !!!

